La paradoja

Posteado el 11 Abr 2026 por Walter Marquez   |   ,   

Cuando algo es difícil pero te premia, se describe a menudo como una experiencia gratificante, valiosa o de crecimiento personal. Este fenómeno se conoce popularmente como la "paradoja del esfuerzo", donde las personas tienden a valorar más aquello que les ha costado esfuerzo, tiempo o dedicación. Esto nace desde otro concepto propio inherente a nuestra especie...los seres humanos somos vagos naturales que buscamos por instinto permanecer en la ley del menor esfuerzo.

Esto llevado a la pesca nos muestra que queremos lo fácil, rápido divertido, pero cuando la cosa no funciona, hay que ponerse a hacer los deberes y trabajar lo mejor posible para que el resultado se de, y cuando se da, se disfruta el doble.

Esta introducción no sirve para esta nueva salida que se dió en nuestra amada y, como siempre, desafiante Salada de Madariaga. Hacia allí partimos con el equipo compuesto por Damian, Victor, Ramiro y quien le escribe.

  

Partimos temprano con un viaje tranquilo en la ruta aprovechando que era un día viernes temprano. La logística armada funcionaba asi, ese día haríamos base a la noche en las cabañas donde habitualmente nos quedamos en la Ciudad de Madariaga, asadito de rigor y relax necesario para encarar lo que venía.

A la mañana temprano partimos a la laguna donde nos encontramos con el guía, Joaquin Balisa. Subimos todo y nos quedamos a esperar hasta que salieran los clientes que él tenía reservado lancha sin guía. Ahi si salimos desde La Tablada viendo que había un buen caudal de agua en el canal lo que nos permitió llegar a la laguna sin grandes inconvenientes.

 
  
A hard´s day fishing

Durante el recorrido desde la salida del pesquero empezamos a ver algo que ya sabíamos que iba a suceder. La laguna estaba repleta de gambarrusa a flor de agua lo que hacía dificil decidir donde pescar. Finalmente comenzamos pescando en el medio de la laguna, en lento garete o contragarete, algunos con 4 boyitas bien pequeñas y otros con 3.

Ya Joaquin al comienzo nos avisó, el pescado esta comiendo mal y vamos a tener que hacer muchos deberes para tener éxito. Empezamos a tener actividad de pejerreyes medianitos, mezclados entre un millón de dientudos que nos volvían locos.

   

Seguíamos a lento contragarete con los mismos resultados. Nada espectacular en cuanto a tamaño, ni cantidad, entremezclado entre los dientudos aparecía algun pejerrey medianito y empezábamos a ver que la cosa venía torcida.

Lo primero que se veía claramente era que la necesidad de las cuatro boyitas chicas eran una realidad. Los que teníamos cuatro teníamos mucha mas actividad de pejerreyes, porque el pique era casi imperceptible y donde sentía algo de resistencia, zas...largaba.

   

De a poquito fuimos ajustando las manos y fueron apareciendo algunos pejerreyes lindos entre tanto diente. La realidad era que había que alinear bien las obyas, dejarlas navegar bien sueltas y dejarlo comer firme al pejerrey sin ofrecerle nada de resistencia. Donde tocábamos la linea para clavar sin estar convencidos y tensábamos un pelin, largaba la carnada.

Ya llegando a unas de las costas Joaquin decidió anclar directamente en el medio del agua, rodeados de muchas lanchas alrededor. La sola idea nos hacía acordar a cuando lo agarras acardumado al pejerrey y lo rodeas de lanchas para que no escape el cardúmen, pero no era eso lo que pasaba. Si era el único lugar donde las boyas trabajaban bien, asi fuera anclado, y donde había actividad, pero sobre todo mejor tamaño.

   

Ya por la tarde la cosas continuó en la misma tónica, mucho dientudo, algunos pejes rondando las boyas con una desconfianza suprema y nosotros renegando y esforzándonos por encontrar el timming perfecto.

Por suerte, y parafraseando al título de esta nota, la paradoja del esfuerzo< dió sus frutos y aparecieron algunos de esos matungazos que sólo esta laguna puede regalar. No fueron muchos, no fueron de corrido, no estaban acardumados, pero algunos aparecieron y eso hizo que la salida valiera la pena./p>

Nos movimos hacia otro lado de la laguna y ahi la actividad mermó directamente lo que nos obligó a un nuevo movimiento donde despues de infructuosos lances dimos por concluida la jornada. No fue como la última vez que tuvimos un dia soñado, fue trabajosa, difícil, mañosa y con pocos momentos valorables, pero siempre termina pagando, aunque sea un poquito.

   

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces la conclusión es no. Esto no nos exime de ser responsables de cuidar el recurso que tanta vida nos da. Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

Contactame

Si necesitas algun dato no dudes en contactarme