Generosidad

Río de la Plata inmortal

Posteado el 08 Jul 2017 por Walter Marquez   |   ,   

La onda pejerreyera nos había pegado fuerte hace un par de años atras, de a poco fui reconstruyendo lineas, caña y ahora reel. La idea era recuperar esa pasión que tenía hace unos años y desarrollarla en el frío invierno cuando algunas de las especies cazadoras descansan de los señuelos.

Con esa consigna la nueva fecha fue destinada para el Río de la Plata Norte en busca de sus grandes flechas de plata. Contratamos los servicios de Pablo de Pesca Aventura para salir desde Tigre de las marinas de Lange.

El clima anunciado era de lo peor, de a ratos daba lluvia copiosa,de a ratos temporal de viento. Igualmente no nos amilanamos y a las 7 de la mañana en punto, bajo una pequeña llovizna, estábamos en la marina. Fuimos de la partida Victor, Damian, Néstor (que hacía su presentación en el grupo) y quien escribe.

      

Apenas salimos la lluvia cesó y, aunque se mantuvo el día totalmente encapotado, no volvió en toda la jornada. Navegamos por dentro del delta rumbo norte hacia la desembocadura del río Barca Grande. Ya en zona armamos equipos y comenzamos las primeras gareteadas por la zona del islote el Matón.

Cañas largas con líneas armadas de tres boyas grandes con distancia entre cada una entre 1,4 mts aprox y terminadas en bigoteras palito doble anzuelo. Con ese equipo salimos a la cancha bajo una brisa mas bien suave.

Sin actividad nos arrimamos a la costa uruguaya para comenzar lento garete y con el viento soplando suroeste comenzamos a tener algunos primeros piques. Pablito nos tiró los tips de siempre pero que es bueno recordarlos. Líneas bien alineadas, libre en la derivada, pero a tiro para poder clavar rápido. En el río el pejerrey es mas directo en la llevada y si no se clava rápido lo ves pasar.

Asi en un rato con Damian levantamos los primeros pejes, algunos de medida, otros bastante chicuelos. Lo que se daba era que el pique entrara por la proa, donde estaba Damian. Yo, para poder agarrarlos desde la popa, dejaba derivar bien lejos la linea asi lograba que llegaran a mis carnadas.

     

Al rato, y con el viento ya castigando mas fuerte, el que agarró ritmo fue Néstor y pudo levantar algunos lindos, mientras Damián era el mas activo y Victor todavía brillaba por su ausencia.

Esas cosas que tiene el peje, si no está acardumado hay que trabajarlo mucho. Hacer bien los deberes, tener la linea bien presentada y tratar de fallar los menos piques posible son premisa. Yo tuve poco pique y fallé casi nada. Damian y Néstor tuvieron algo mas de actividad pero mas "manqueadas". Igualmente a esa altura ya teníamos una veintena de pejerreyes arriba, lo que daba, si se mantenía, una media interesante.

      

Finalmente Victor hizo un cambio que le dió sus frutos. Sacó las boyas oscuras con las que estaba pescando y pasó a unas verde limón (colores claros eran los que veníamos utilizando el resto de los chicos).

El cambio le resultó y enseguida tuvo sus primeros piques. A todo esto el amigo Damian seguia intratable en la proa y clavó el primer y único doblete de la jornada. Las boyas lágrima todas blancas que venía utilizando eran mortales para marcar el pique.

Ya con la actividad amainando terriblemente Victor se dió el gusto de clavar el mas grande de la jornada. La cosa, a partir de ahi, se puso bastante fulera, primero porque a río abierto el viento era incesante, y segundo porque la bajante pronunciada hizo que el pique casi desapareciera por completo..

  
  

Almorzamos mientras pescábamos (o no pescábamos en ese momento). Y en un último intento desesperado de recuperar pique, nos arrimamos a la costa donde el viento corría casi paralelo a los juncos

La idea era ver si el pescado se había arrimado a la costa por lo que las lineas iban lo mas cerca posible a ella, gareteando lentamente. Algun pique tuvimos, pero muy aislado. Inclusive aparecieron palometas, cosa rara para el invierno, lo que nos hizo desistir del todo de esta modalidad.

En un acto desesperado y, ya habiendo previsto que esto podía pasar, Pablo nos tienta a ver si podemos pescar algun dorado con señuelos. Y hacia alli fuimos, en busca de un par de escolleras de piedras hundidas por la zona de la Isla Martín García. En las dos primeras naranja, pero en la tercera escollera que fuimos y que el movimiento de agua era tremendo, tuve un hermoso pique de dorado en un power minnow que después del salto no terminó siendo captura.

  

Ya quedándonos un par de horas como mucho de pesca Pablo nos invitó a meternos en la isla Lucia a recorrer sus canales en busca de la hoplias mallabaricus. Esto, siendo pleno julio, nos parecía casi una osadía, pero la generosidad del río siempre puede sorprendernos.

Así pues, con mucho esfuerzo (bajada de lancha de Victor y Pablo para empujarla incluído) cruzamos los bancos de arena y pudimos ingresar a uno de los canales. Asi llegamos a un cruce de arroyos donde Pablo nos marco la boca del cruce como lugar propicio para la búsqueda de las tarariras.

El tenía fe de encontrarlas con carnada no tanto asi con artificiales, pero como nosotros somos testarudos señueleros salimos todos con ranas antienganche lastradas y cucharita giratoria delante. No fue poca la sorpresa cuando logramos las primeras capturas. Inclusive Néstor que prefirió iniciar con carnada logró portes increíbles de bagres sapos y amarillos.

  
  

Fue un rush increíble. Estaban todas acardumadas en esa boca y era cuestión de pasarle la rana con la cuchara girando bien despacito por la zona para que, muy tímidamente tomaran el engaño.

No tenían la explosión del pique de verano, cuando estan realmente activas, pero una vez pinchadas mostraban todo su enojo rabioso. Casi todos usamos como rana la zman en sus variantes claras u oscuras indistintamente y cucharas número 4 bien prolijitas en el eje para que giren correctamente.

  
  

Cuando se calmó la zona, volvimos al río para entrarle nuevamente a la isla por otros canales. Obviamente volvimos a encallar porque el agua estaba justita justita para entrar y pescar, pero de justa casi que no entrábamos.

En las dos siguientes bocas de arroyos que pescamos no tuvimos actividad algunas hasta que fuimos a la última en una zona donde el arroyito era bien angosto y con vegetación floreciendo en superficie. Ahí, al principio nos costó encontrar actividad hasta que finalmente comenzaron a salir algunas.

La nota se dió cuando Dami luchaba con una remolona que atacaba de a ratos muy tímidamente debajo de un pasto saliente. Yo me acerqué para intentar cuatrereársela,cual mi costumbre. Lance largo para, en la recogda, pasarle a la zona de la tarucha infame. Pero la rana no llegó, antes un ataque a pez visto (el agua ahí era transparente) sorprendió antes al artificio.

La sorpresa fue cuando pegó el primer salto. Un impresionante animal de arriba de dos kilos presentó tensa batalla y duro izamiento desde la barranca. Fotitos de rigor, alegría general y devolucion certera al agua.

  

Asi cerramos una mas que interesante jornada con un muy buen guía como Pablo de Pesca Aventura. Nos avisó que vengamos preparado para todo y nosotros le hicimos caso. A veces uno se empaca y se cierra en que si vamos a una especie o técnica vamos a eso y la verdad es que mientras mas armados estemos mejor nos puede ir.

Unos cuantos pejes, palometas, casi dorados, tarariras y bagres, todo en la misma jornada es un combo nada despreciable y, si es en un pesquero tan difícil como el río de la plata y en pleno invierno, es un pescón.

Notas Recomendadas

Por que devolver

Muchas veces se discute si el pescador deportivo es realmente el culpable o no de la depredación de nuestros peces. Muchas veces llegamos a la conclusión que no. Esto no nos exime de la responsabilidad que tenemos de cuidar el recurso que tanta vida nos da.

Un pez devuelto es quizas la futura captura de tu hijo

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